La Semana Santa es el momento donde se nos invita a transitar del dolor a la alegría, de la espera al encuentro, de la oscuridad a la luz. El mensaje central es vivir en clave de amor, de misericordia, de volver al corazón.
Los días anteriores al Domingo de Pascua son una preparación para renacer. Los pasos que recorremos —desde la fraternidad del encuentro entre amigos y el compartir el pan, hasta el engaño, la entrega, la negación y el arrepentimiento— son propios de nuestra naturaleza humana y nos interpelan desde nuestra mirada limitada.
Esta vivencia nos propone ir hacia una comprensión más profunda del sentido: el abandonarse en los brazos del «Todo» y despertar a una consciencia mayor. Que este domingo podamos descubrirnos como parte esencial de la luz para el mundo.
