El amanecer comenzó a dar luz aquella mañana cálida. Los pasos lentos comenzaban a transitar un camino, donde las huellas dejaban señales en la arena húmeda.
El aroma del mar traspasaba todos los sentidos y la quietud del mar dejaba ver como las gaviotas revoloteaban en busca de su alimento. El hombre como un peregrino seguía su camino hacia el futuro. La esperanza envolvía su rostro y la quietud de su corazón lo guiaba.
El camino se iba abriendo a cada paso y como en un espacio sagrado sus pies descalzos en la arena iban dando forma al asombro del nuevo día
¿Qué te asombra cada día? Te leo…
