Imagen ilustrativa: Del movimiento a la palabra

Del movimiento a la palabra

La vida comienza con un movimiento casi silencioso: un proceso interno, imperceptible, que se despliega a su propio tiempo. Con su ritmo único, ese movimiento se extiende hasta hacerse visible. Al nacer, el cuerpo se expande, se mueve y va tomando lentamente su forma: única y original.

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🧭 El cuerpo como expresión
A medida que el tiempo transcurre, el cuerpo empieza a expresar emociones: la alegría, el llanto, las lágrimas, los enojos y el desagrado. Así, poco a poco, un mundo comienza a conocerse.

En ese despliegue, los ritmos son grandes protagonistas. Por eso es tan importante respetar y acompañar los ritmos de los niños. En medio de esos movimientos, la palabra empieza a asomarse para expresar, nombrar y dar sentido a aquello que comienza a descubrirse. Y así continúa la vida.

🗺Volver al propio ritmo
Reconocer nuestros ritmos y animarnos a danzar con ellos es una manera de volver a nuestro interior. Es ofrecernos un espacio de expresión, sin juzgarnos, dejando simplemente que el cuerpo nos guíe.

En estos tiempos de aceleración, te propongo poner esa música que te hace vibrar y resonar, y permitirte simplemente dejarte llevar.

✨Una invitación a observar
• ¿Qué sensaciones van surgiendo?
• ¿Qué emociones aparecen?
• ¿Cómo te sentís al finalizar?
Ir del movimiento a la palabra es una forma de contemplar, de danzar con la vida y de volver hacia nuestro interior.

¿Te animás?

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