Tomar consciencia de nuestro cuerpo es animarse habitarlo a descubrir su singularidad y también sus bordes. El cuerpo en la presencia nos devela su diseño perfecto, en una armonía interna de la cual muchas veces no somos conscientes.
Cada órgano, cada parte esta en relación, nuestro cuerpo es una relación donde el flujo vital nos recorre. El cuerpo aloja cada estimulo interno o externo que nos atraviesa. Expresa a través de sus gestos, dolores, signos aquello que estamos transitando. Nos muestra el paso del tiempo con sus ritmos cambiantes, nos desafía en el cuidado, nos detiene cuando dejamos de registrarlo.
Poner el cuerpo es un modo de pararnos frente a la vida. Es elegir donde poner la mirada, es salir de uno mismo al encuentro del otro. Es vinculo, es caricia, es presencia. El cuerpo nos habla, nos pide cuidados, dedicación y encuentro.
La pregunta que surge es: ¿Cómo nos estamos cuidando? y ¿cómo cuidamos a los demás?
