Hay una canción de Vicentico que dice … «los caminos de la vida no son los que yo esperaba, no son los que yo creía, no son los que imaginaba…» y es así.
Marcar un rumbo ponerse un objetivo visualizar donde queremos ir es importante. Sin embargo, muchas veces no estamos atentos aquello que la vida nos pide, aquel camino que esta preparado para cada uno. Y es ahí en ese instante cuando nos detenemos en el camino, dejamos de correr y comenzamos a observar hacia donde va el flujo. Que es aquello que nos surge con cierta facilidad, casi sin esfuerzo. Esto no significa que ir descubriendo el camino no implique perseverancia, dedicación, constancia, momentos oscuros. Significa animarnos a mirar para adentro, a descubrir lo propio aquello que nos hace únicos. Y es ahí cuando la semilla comienza a crecer.
¿Y por qué es importante descubrir el propio camino? Porque todos nos necesitamos, porque somos parte de red de vínculos donde vamos creciendo, aprendiendo, compartiendo, descubriendo.
Y este es el objetivo de este espacio, acompañarnos a develarnos para desarrollar la mejor versión, sin presiones, sin exigencias. Sabiendo que no estamos solos.
Mi intención es que este espacio sea un refugio, para las noches oscuras, para los momentos de alegría, para compartir las tristezas para hacer un alto en el camino.
Hoy nos volvemos a encontrar para seguir caminando juntos por los caminos de la vida.
