Celebrar es un acto simbólico donde lo ordinario se transforma en extraordinario. Es el lugar donde las personas reconocen como valioso un vínculo, un comienzo, un cierre y lo honran para agradecer y guardar para siempre en el corazón.
Hoy quiero compartirles algo muy personal, la ceremonia de Cami y Blas, su entrega y acto de presencia hicieron del rito del matrimonio un motivo para destacar, sus gestos, palabras y acciones dieron forma a una celebración única. La presencia de sus amigos de diferentes países dio vida a una comunidad donde el amor, la amistad, la alegría se respiraba en el aire. La familia con la presencia de diferentes generaciones danzaba en un entretejido que se iba transformando con la música. Cada detalle estaba en armonía con la felicidad de los novios.
Y mas allá de las vivencias personales, hay algo que quisiera destacar:
En estos tiempos de amores líquidos, animarse a la aventura de proyectarse en el tiempo juntos es de valientes. Comprometerse, palabra que en los últimos tiempos se fue perdiendo, habla de un animarse a “meterse en la vida del otro”. El Amor con mayúsculas es posible cuando el rumbo es claro. Por este motivo e infinitos más celebrar es un modo de decir: esto es especial y merece ser compartido, cuidado y sentido.
Que esta celebración sea el inicio de un nuevo ciclo lleno de momentos especiales y recuerden que el para siempre se logra eligiéndose todos los días.
