El silencio como contemplación.
En la quietud del paisaje
comienza la contemplación.
El silencio aparece
como una fuerza vital.
Los pensamientos se detienen.
La presencia del espíritu cobra protagonismo.
El tiempo en un presente continuo
conecta con el origen.
La pequeñez toma consciencia
ante la inmensidad del camino.
Los colores muestran su composición interna.
El alma recobra su luminosidad.
La gratitud es la palabra que emerge.
La vida muestra su continuidad.
Una vez más,
el silencio se hace presente.
