Imagen ilustrativa: Vivenciar el silencio

Vivenciar el silencio

Hay diferentes tipos de silencio, en muchas situaciones el silencio nos asusta, nos genera angustia que vamos llenando con una catarata de pensamientos y emociones.

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Sin embargo animarnos a adentrarnos en él, nos permite develar nuevos significados. Hoy quiero proponerles que vivenciemos el silencio como Presencia. ¿Y qué es la presencia? Desde su etimologia hace referencia a estar frente a algo o alguien, es una disposición, es un acto en tiempo presente. Desde esta mirada, el silencio permite crear un espacio donde la presencia puede ir resonando. Esta idea que pareciera tan abstracta es necesaria para el encuentro con uno mismo y los demás. Abrirse a la escucha consciente implica ser sostenido por la presencia de uno y otros.

En los vínculos la presencia nos vacia de supuestos y crea un espacio fértil para el dialogo y el encuentro. Este silencio es el que nos permite una atención sin esfuerzo, la posibilidad de comenzar a registrar lo sutil, aquello que nos susurra muy bajito y nos abre a compartir-nos.

Diferentes tradiciones espirituales sostienen que el silencio es la manifestación de una presencia anterior a nosotros. Quizá sea tiempo de animarnos a percibir esa presencia que nos sostiene que nos permite también sostenernos y sostener desde la amabilidad y el respeto.

Te propongo que te des uno 10 minutos de silencio para percibir que sucede en tu interior cuando sos consciente de la presencia tuya , del otro y de algo mayor.

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