¿Por dónde empezar?

El inicio de la Universidad es un momento muy importante en la vida de una persona. Ilusiones, proyectos, desafíos se ponen en juego cada año con el objetivo de terminar la carrera. En todas las carreras sucede lo mismo. Sin embargo, cada disciplina tiene sus luces y sus sombras.

Muchas veces me pregunté porque esos años de universidad son denominados “carrera” como si fuera una maratón que implica que en un tiempo determinado hay que lograr la meta: recibirse. Y ese día llega, la alegría embarga todo el ser. De pronto, casi sin previo aviso se pasa de “estudiante” a “profesional”. La alegría se va desdibujado lentamente y aparece la pregunta: Y ahora ¿por dónde empezar? Muchos son los caminos que se irán recorriendo. En el área de la psicología seguir estudiando y formándose es parte de un recorrido continuo.

Acompañar los procesos de dolor requiere de un profundo trabajo personal, reconocer lo propio y lo del otro implica, como dice Jung, conocer todas las teorías, pero recordar que en el encuentro terapéutico se produce un verdadero encuentro de dos almas. Es en este punto donde la “carrera” se detiene y comienza un paso a paso. Abrir ese espacio de formación y supervisión para personas recién recibidas es generar una red de contención y aprendizaje compartido.

El trabajo sobre la persona del terapeuta lleva al desarrollo de las propias capacidades que se pondrán en juego en cada consulta.

Este espacio es una invitación a dar esos primeros pasos, sabiendo que se cuenta con puntos de apoyo para lograr formar y desarrollar la propia identidad terapéutica.

Los invito a formar parte de esta red para comenzar este apasionante camino, que como una obra de arte: es único.

Volver arriba