Recuperando hábitos perdidos

Entre las capacidades de los seres humanos hay una de suma importancia: la adaptación. El desarrollo de esta es especial en los momentos de cambios, imprevistos y situaciones nuevas, ya que nos permite acomodarnos a lo desconocido. En el último año, nos vimos confrontados a desplegar una enorme dosis de esta capacidad ante la situación que nos atraviesa en el día a día. Cambios de costumbres, de horarios, y de hábitos. Estos últimos son los que más se vieron trastocados en todas las edades.⁣

La formación de un hábito implica un proceso, es la repetición de un acto que nos lleva a la internalización de este con el objetivo de hacer una economía de energía psíquica, para que ésta sea utilizada en otra situación que requiere de mayor atención. A lo largo del día son muchos los hábitos que realizamos casi sin darnos cuenta. Sin embargo, en el último año, muchos hábitos se fueron perdiendo por los cambios a los que nos vimos enfrentados. En las familias, los horarios se cambiaron, las clases y el trabajo remoto trajo aparejado una necesidad de reacomodación que se fue instalando poco a poco. ⁣

El tiempo siguió transcurriendo y hoy ante la vuelta a las actividades presenciales nos encontramos nuevamente ante la necesidad de recuperar aquellos hábitos que nos permitían cierto orden interno. Recuperar horarios de trabajo, de estudio, de tiempo de traslado, requiere tiempo y paciencia. Una nueva acomodación a estos tiempos.⁣

Quizá la clave sea no entrar en desesperación, tratando que todo encaje como si nada estuviera sucediendo. Estamos en un tiempo de cambio y quizá sea la oportunidad para encontrarnos en un ritmo más acorde a los procesos internos.⁣

Te invito a observar cómo estas transitando este tiempo.⁣
Sé paciente con vos mismo y recordá que el Otro podés ser vos.⁣

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